Era principios de marzo del 2003. Fecha
en la que todos los agricultores de la comunidad empiezan a trabajar sus
tierras. Primero la barbechan para después surcar y así poder sembrar la tierra.
Tenía solo 10 años. Ese día no hubo
clases, así que, mi hermano mayor decidió enseñarme como trabajar la tierra.
Nos levantamos a seis de la mañana, antes que nada me enseño como se debía
uncir una yunta. Primero se les dio agua y maíz a los caballos, para que tuvieran
fuerzas en la pesada jornada. Después teníamos que uncirlos, colocándoles unos
collares y palos en dónde con riatas, amarras el arado. Posteriormente, me
enseño como se debía agarrar el arado para barbechar. Al principio fue un poco
complicado, ya que con mi inexperiencia no sabía cómo agarrar las riendas para
controlar a los caballos. Las primeras vueltas las hice mal, pero después le
halle la forma de cómo hacerle. Así estuve viernes, sábado y parte del domingo,
trabajando con mi hermano. Al terminar de barbechar me enseño a rastrear (pasar
una viga de madera sobre la tierra ya removida.).
Pasaron dos semanas después de haber
barbechado, había llegado el tiempo de sembrar. Recuerdo que mi hermano me
explico cómo usar la máquina para sembrar, me dijo que yo lo iba hacer solo, ya
que él, iba a estar surcando y no podía hacer ambos trabajos, solo podía
supervisarme. Debo confesar que no es nada fácil, ya que la maquina era muy pesada,
pero el caballo que jalaba la maquina sabia ya como debía ir. Los primeros
surcos no me salieron muy bien, pero después se me hizo más fácil. Al terminar
de sembrar volvimos a rastrear, me acuerdo que teníamos que ir sobre la viga de
madera para que quedara bien la tierra y el maíz saliera como debía. Al inicio
iba todo bien, cuando de repente perdí el equilibrio y caí, pasando la viga sobre
mí. Fue tan chistoso, parecía que no estaba ahí, ya que quede completamente
lleno de tierra.
Al mes de haber sembrado, mi hermano
me enseño como escardar (es el primer trabajo que se hace después de haber
sembrado). Este trabajo se hace para darle forma al surco y el maíz pueda
crecer más rápido. Luego a las dos semanas, me enseño a acorrientar; este es el
último trabajo que se le da a la tierra. Esto lo hice durante cuatro años antes
de venir al Distrito Federal a estudiar. Estas experiencias no las podre
olvidar.
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