Fue a principios de marzo de 2011, no recuerdo la fecha
exactamente, cuando empecé a entrenar Tae Kwon Do. Fue al mismo tiempo que me uní
al taller de danza de la prepa.
Yo era jefe de grupo del programa de Prepa Si. Un día, el coordinador
de actividades me preguntó si quería tomar
clases de Tae Kwon Do, a lo que yo accedí. Él me dio los horarios y la dirección
de donde tenía que ir.
El primer día fue difícil, ya que no sabía cómo se hacían las
cosas. Poco a poco fui tomando experiencia. En seis meses aprendí patadas,
golpes, defensas, posiciones y formas de combate según mi grado. También nos
enseñaron lo que significaba cada cinta y como se representaba cada uno de los
grados o Kups.
En septiembre de ese año, presenté mi primer examen de Kups para
pasar de cinta blanca a cinta amarilla saltando el grado naranja, el cual aprobé
con la felicitación del Sinodal. Por desgracia,
tuve que suspender los entrenamientos por un año entero, debido a que tuve que
realizar mi servicio social. Esto tuvo por consecuencia que desertara de mi
grado, volviendo a empezar desde blanca.
Retomé las clases en octubre de 2012, no me fue tan difícil,
ya que no se me había olvidado nada de lo que me habían enseñado. Al mes hice
nuevamente el examen para el cinturón amarillo, el cual aprobé sin
dificultades. Posteriormente, acudí a algunos intercambios. Estos se realizan entre
escuelas asociadas, y en uno hubo premiación: me gané así una
medalla.
En marzo del presente año, presenté otro examen, éste sería
para el grado de cinta amarilla avanzada, el cual también aprobé. En abril
entré a la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). Al principio quería formar
parte del equipo de Tae Kwon Do la escuela, pero decidí continuar en donde
estaba. Al mes, el profesor que me entrenaba, me dijo que necesitaba trabajar más
conmigo, ya que quería que en un año llegara al nivel de cinta negra, para
que pudiera ingresar a torneos de mucha mayor categoría. También me dijo que me
metería a los torneos para representar directamente a la UAM Azcapotzalco.
Desde ese momento los entrenamientos fueron más
intensos. Yo empecé a tomar gran interés por el arte marcial. En junio,
presenté otro examen para avanzar de
grado. Esta vez sería para obtener el cinturón verde, el cual también acredité. Actualmente
sigo entrenando y mi meta es llegar a cinta negra e ingresar a los selectivos
nacionales.
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